A vueltas con las cosechadoras, y más
La Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha cuestiona la prohibición de trabajar en el campo durante ciertas horas por riesgo de incendios, señalando que los agricultores son quienes primero actúan para sofocarlos. Denuncian que se les responsabiliza injustamente, cuando las principales causas de incendios son otros factores, como vehículos o barbacoas. Exigen igualdad en las restricciones, mejoras en la gestión de emergencias y un alto al desvío de fondos europeos destinados al sector agrario.
Toledo, 4 de junio de 2025
Según declaraciones de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha, “ya nos tienen acostumbrados, un año más, prohíben a los agricultores trabajar”. Dicen que de dos a cinco de la tarde no se puede realizar actividad alguna, incluso la apicultura debe cesar todo movimiento. Se preguntan si transportar, abrir una caja o sacar un cuadro, puede generar una chispa eléctrica.
El año pasado, el mayor incendio, con muchísima diferencia en superficie, fue el de la Estrella (Toledo) con 2.300 hectáreas quemadas, por un coche que se incendió. Es algo que ocurre con frecuencia. El mayor causante de grandes incendios son los domingueros, como aquel de Guadalajara que causó once víctimas mortales, por una barbacoa.
Sin embargo, denuncian desde la organización agraria que a los que se los prohíbe trabajar, es a los agricultores y ganaderos, gente que es la primera en llegar a sofocar cualquier conato de fuego. Se los demoniza, se los hace ver ante la sociedad como si fueran los que provocan los incendios, cuando son los que los apagan.
Desde la Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha piden que al menos se prohíba en ese mismo horario circular a cualquier tipo de vehículo, sean coches, camiones, trenes, motos, incluso bicicletas, o patines eléctricos. Pues si el sector agrario debe parar, el riesgo es de todos.
Si el riesgo de incendios es alto o extremadamente alto, según las estadísticas la maquinaria agrícola es la que causa un menor porcentaje de incendios. Consultando el número de hectáreas quemadas, esta cifra es aún menor. No entienden por qué esa persecución de las personas que están permanentemente en el campo, que son los que avisan de los fuegos, los primeros en llegar a sofocarlos con su maquinaria, los que conocen el terreno e indican por dónde se puede o no pasar en las labores de extinción y los que realizan durante todo el año una prevención esencial para evitar los fuegos.
Lamentan la ausencia de un agente forestal en la central del 112 para poder atender las llamadas de emergencia con eficiencia. Denuncian que del mismo modo que existen miembros de otros servicios de emergencia en la sede del 112 para recoger las incidencias, debe haber un forestal que cuando el agricultor le habla de parajes o de polígonos y parcelas sepa interpretar las indicaciones de la localización del incendio.
Piden también a la Consejería de Medio ambiente, que deje de atacar año tras año a agricultores y ganaderos como si fueran los causantes de todos los males del mundo. Que no se les manipule para mantener el dispositivo de INFOCAM y que deje de quitar el dinero que viene de Bruselas para el PDR, destinado a agricultores y ganaderos, y lo use para mantener a GEACAM, más de 500 millones de € en el periodo anterior.
Por último, se preguntan “¿Esa mochila de quince litros, con agua, que debe haber en los asentamientos apícolas, esperan ustedes que sean las propias abejas las que la cojan en caso de incendio?”.







