Florentino, el agricultor que ha recorrido pueblos de Toledo con una cabalgata contra Mercosur: «Nos va a arrasar»

«Estábamos sembrando en una finca de Corral de Almaguer y aprovechamos el viaje de vuelta a Chueca», explica.

Mientras sus Majestades los Reyes Magos de Oriente repartían ilusión y miles de kilos de caramelos por toda Castilla-La Mancha en una tarde extremadamente fría, un agricultor toledano recorrió varios pueblos de la provincia con su tractor y una particular cabalgata en señal de protesta contra el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur.

Él es Florentino de Mora, integrante de la organización agraria Unión de Uniones y presidente de la Plataforma de Damnificados por la Plaga de Conejos, que a través de esta acción ha pedido a Melchor, Gaspar y Baltasar que paralicen el pacto de la UE con el bloque formado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Lillo, La Guardia, Huerta de Valdecarábanos, Villasequilla y Toledo fue la ruta que siguió en su protesta contra el acuerdo de Mercosur que —según denuncia— amenaza con «la ruina de miles de explotaciones familiares».

En conversaciones con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, asegura que esta reivindicación en pleno Día de Reyes fue «una coincidencia». «Estábamos sembrando en una finca de Corral de Almaguer y aprovechamos el viaje de vuelta a Chueca», explica.

Europa baraja este mes de enero como posible nueva fecha para formalizar el tratado. Esa cercanía temporal llevó a Florentino a «hacer ruido». Con mucha naturalidad explica: «Hablé con mis compañeros, hicimos una pancarta y tiré para adelante».

Este agricultor toledano se suma a la visión crítica de muchos que denuncian normas medioambientales menos estrictas y empleo de pesticidas en los productos importados, lo que supone un abaratamiento de los costes y «una competencia desleal que nos va a arrasar», critica.

«Si el vino, el aceite, la carne o el cereal entran a precios más bajos, muchas explotaciones cerrarán. No solo hablamos de economía: hablamos de despoblación, de abandono del campo, de perder nuestra identidad», añade.

Las críticas no se dirigen solo a Bruselas; Florentino apunta a las instituciones nacionales y autonómicas: «¿De qué sirve poner internet o cajeros si no queda gente? Sin agricultura ni ganadería no hay vida rural ni soberanía alimentaria», subraya.

Florentino recuerda con amargura cómo el cierre de fronteras durante la pandemia puso al límite el suministro de productos básicos. «Dependemos cada vez más del exterior, y eso es un riesgo real», advierte.

A la amenaza del acuerdo con Mercosur se suma el recorte del 22 % de los fondos de la Política Agraria Común (PAC). «Ese dinero va para pagar el gasto militar y creo que los agricultores no debemos pagar el pato», resalta indignado.

La situación es tal que esta simbólica cabalgata de protesta el Día de Reyes es solo el preludio. El próximo 11 de febrero, agricultores de toda España marcharán en tractor hacia Madrid para «luchar y que el dinero llegue a los que trabajamos la tierra».

Su mensaje no es otro que clamar por unas condiciones justas para que el sector primario nacional siga produciendo alimentos seguros, de calidad y con dignidad.

«Al final estas políticas no solo nos perjudican a nosotros, sino a todo. Si el campo cae, todo el país lo nota», concluye.

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