Unión de Uniones se moviliza contra el acuerdo con Mercosur

El sindicato convoca a participar en una gran tractorada en Madrid en febrero contra el pacto con la Unión Europea. El principal temor del sector radica en la competencia desleal

El sector agrario de Castilla-La Mancha ha intensificado su campaña de rechazo contra el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia), un pacto que, según denuncian desde la Unión de Uniones de Castilla-La Mancha, amenaza con desestabilizar gravemente la economía rural de la región, de España y de toda Europa. Además denuncian que a los daños de Mercosur habrá que añadir un recorte del 22% de la PAC, «fondos que se van para defensa, y no creemos que los agricultores debamos también pagar el gasto de defensa», según la organización.

Un agricultor de la provincia de Toledo y directivo de Unión de Uniones, Florentino de Mora, ha llevado a cabo hoy su particular cabalgata de Reyes con su tractor por las localidades de Lillo, La Guardia, Huerta de Valdecarábanos, Villasequilla y Toledo. En esta acción de protesta, desde la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha quiere visibilizar su frontal oposición a un tratado que consideran letal para los intereses de agricultores y ganaderos y los convoca a una gran tractorada en Madrid que tendrá lugar el 11 de febrero para exigir la paralización de un acuerdo que, aseguran, significará «la ruina» para miles de explotaciones.

El principal temor del sector radica en la competencia desleal que supondría la entrada masiva de productos agrícolas y ganaderos de los países de Mercosur. Estos productos, según argumentan los agricultores, no están sujetos a las mismas y exigentes normativas fitosanitarias, medioambientales, de bienestar animal y laborales que se imponen a los productores europeos. Esta asimetría regulatoria crearía un desequilibrio insostenible en el mercado, permitiendo la comercialización de alimentos a precios con los que los productores locales no pueden competir, poniendo en jaque la viabilidad de miles de explotaciones familiares y el modelo de producción europeo.

La Unión de Uniones centra sus argumentos y convocan a la tractorada por competencia desleal y doble rasero normativo: El punto central de la protesta es la disparidad en los estándares de producción. Mientras los agricultores y ganaderos de la UE deben cumplir con una estricta y costosa legislación (Pacto Verde, estrategia «De la Granja a la Mesa»), los productores de Mercosur operan con regulaciones mucho más laxas. La Unión de Uniones denuncia que la Comisión Europea está dispuesta a sacrificar a su propio sector primario en favor de intereses comerciales e industriales, importando alimentos que no cumplen con los requisitos que se exigen dentro de sus fronteras.

Además, por el impacto económico devastador. La organización advierte que el tratado «nos va a poner contra las cuerdas». La entrada de carne, cereales, azúcar o zumos a precios inferiores provocará una caída generalizada de los precios en origen, haciendo insostenibles muchas explotaciones. Sectores estratégicos para Castilla-La Mancha, como el vitivinícola, el oleícola, el cerealista y, especialmente, el ganadero (ovino, caprino y vacuno), se verían directamente amenazados. La consecuencia, afirman, sería el cierre de explotaciones, la pérdida de empleos y el despoblamiento rural.

Asimismo, la amenaza para la soberanía alimentaria y la salud pública. Al depender de importaciones masivas de terceros países con menores controles, se pone en riesgo la soberanía alimentaria de Europa. Los agricultores argumentan que el modelo de proximidad y calidad que garantiza el suministro de alimentos seguros y trazables se vería socavado. Citan como ejemplo el uso de pesticidas y tratamientos prohibidos en la UE que sí están permitidos en los países de Mercosur, lo que representa un potencial riesgo para la salud de los consumidores europeos.

«Decimos no a Mercosur porque será nuestra ruina». Esta sentencia muestra el sentir generalizado de desesperación y urgencia que impulsa las movilizaciones. «No se trata de una simple negociación comercial, sino de una cuestión de supervivencia para un sector que se siente traicionado por las instituciones europeas».

La Unión de Uniones no solo se limita a la denuncia, sino que plantea un futuro sombrío si el acuerdo se ratifica. La perspectiva es la de un progresivo desmantelamiento del tejido productivo agrario europeo, con una Castilla-La Mancha especialmente vulnerable por el peso de su sector primario. Advierten que las consecuencias no serán solo económicas, sino también sociales y medioambientales, con un aumento del abandono de tierras y la pérdida de la gestión sostenible del territorio que realizan agricultores y ganaderos.

La estrategia del sindicato pasa por escalar la presión. La movilización en Toledo es el primer paso para «calentar motores» de cara a la gran tractorada del 11 de febrero en Madrid. El objetivo es llevar el clamor del campo al corazón político del país, buscando el apoyo de la sociedad civil y exigiendo al Gobierno de España que defienda una postura firme en Bruselas contra la ratificación del tratado.

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