Prevención y extinción de incendios en Castilla-La Mancha

En Toledo a 19 de Agosto de 2025.

En estos momentos de candente actualidad vamos a tratar de analizar pormenorizadamente la prevención y extinción de incendios en Castilla-La Mancha.

Como todos sabemos, GEACAM es la empresa que recibe la encomienda para realizar dichas labores. Partimos de dos irregularidades graves: es una empresa cuando debería ser un servicio público, y, como tal servicio, debe financiarse de los Presupuestos Generales. No es así: lo hace con el dinero destinado a ganaderos y agricultores, fondos del Programa de Desarrollo Rural.

A más de estas irregularidades, se produce una incongruencia: en estos días de riesgo extremo, en los que los agricultores han tenido prohibido trabajar, los medios de extinción de INFOCAM se han desperdigado por toda la geografía española: Cáceres, León, Badajoz, Ávila, Palencia… A todos esos lugares se han mandado medios aéreos, bulldócer y efectivos de extinción. ¿Si tan grave era el riesgo que el agricultor tenía prohibido trabajar, por qué se ha prescindido de esos medios que son tan necesarios aquí? Sin duda, una negligencia.

GEACAM, fuera de la temporada de incendios, dedica su tiempo a labores de desbroce, a un coste por hectárea muy superior al de un particular, y sin duda siempre menos eficiente que una ganadería pastando los campos.

Unión de Castilla-La Mancha pide:

  • Que el dinero del PDR hoy desviado a GEACAM se destine a fomentar la ganadería y labores agrícolas preventivas.
  • Que GEACAM, o mejor dicho su personal, se convierta en personal laboral o funcionarios de un servicio público de extinción.
  • Que dicho servicio de bomberos forestales se financie con los Presupuestos Generales de la Junta.
  • Que a los campesinos se les libere de la pesada carga normativa para poder realizar las cosas como siempre hicieron, evitando incendios al reducir la materia combustible de los campos.
  • La realización de cortafuegos.
  • Que cese la demonización del agricultor como si fuese la fuente de todo mal, cuando este, junto al ganadero, es la primera barrera frente al fuego.

España arde.

En Toledo, a 18 de Agosto de 2025

Como venimos advirtiendo desde hace tiempo, la política agraria y ambiental ha creado unas condiciones que propician los grandes incendios.
A medida que acabáis con agricultores y ganaderos, aumenta el número y la gravedad de los incendios. Ellos son lo único que se interpone entre el fuego y vosotros.

La desaparición del paisaje en mosaico, la disminución de la cabaña ganadera extensiva y las normas que establece la PAC, junto a las ambientales, propician un caldo de cultivo en el que se desarrollan los incendios. El resultado de todo esto lo hemos podido ver en el actual mes de agosto.

Las políticas de prevención no existen. No se trata de poner más dinero en ellas, es simplemente que limpiar campos y bosques mediante desbroces es imposible. Tarea ardua y lenta, no cunde lo suficiente como para mantener los materiales combustibles por debajo del umbral de peligro. Esta labor, antes la realizaban los ganados. Una superficie pastada es un eficaz cortafuegos. El empeño de nuestros dirigentes en acabar con la, en su día, próspera cabaña ganadera ha dado sus frutos. Hoy en el campo apenas se ven rebaños. La prohibición a los agricultores de las quemas controladas, labor secular, es otra de las causas del aumento de los fuegos. La imposición de la PAC, que exige cubiertas herbáceas en leñosos, hace que estos, que antes actuaban como cortafuegos, actualmente sean pasto de las llamas.

La normativa ambiental que impide la extracción de leñas, maderas u otros materiales del monte es una causa que se suma a las anteriores.
España, le pese a quien le pese, tiene un paisaje modelado por el hombre. Al limitar o prohibir su trabajo, ese paisaje se ve destruido por los incendios.

El bosque primigenio, soñado por los ecologistas, no existe. Su empeño en mantener algo imaginado nos supone la pérdida de lo real. Piensan, equivocadamente, que lo actual tiene origen en tiempos remotos, cuando es algo esculpido por la mano del hombre durante milenios.

Cabría pensar que las políticas que nos han conducido a la pavorosa situación en la que nos encontramos se deben a la ignorancia y desconocimiento del campo por parte de los gobernantes. Si fuera algo errático, con medidas a veces incorrectas, a veces acertadas, lo aceptaríamos. Pero cuando toda norma y cada paso que dan conduce una y otra vez a la desaparición del sector agropecuario, al incremento y gravedad de los incendios, se muestra una voluntad firme para obtener un resultado final: el que ahora vivimos. España arde, y arderá aún más en años de generosas lluvias, como el último. Una mala voluntad cuyo único fin es la destrucción de España, por el fuego que aniquila la naturaleza, y con la persecución al campesino, perdida la soberanía alimentaria, seremos un país sometido.

Unión de Castilla-La Mancha hace esto público para general conocimiento:
Demonizan como causantes de los incendios a quienes los evitan. Así consiguen el doble objetivo de acabar con el campesino y de que todo arda.

Se necesita un cambio radical e inmediato de la política: recuperación de la ganadería extensiva, volver a los usos tradicionales de la agricultura, como quemas controladas, permitir arar cuando lo determine la sabiduría acumulada durante milenios, acabar con la imposición y obligación de cultivos y fechas, así como permitir la extracción de sustancias combustibles de nuestros montes, más otras muchas cosas imposibles de enumerar en una nota de prensa.

¡Ciudadano, España no arde por los pirómanos, arde porque queda poca gente en el campo y menos ganado!
Recuerda: la primera barrera ante el fuego son los agricultores y ganaderos. Sin ellos solo cabe gastar más y más dinero en servicios de extinción, con una eficacia incierta y con la seguridad de que lo que no se queme hoy, lo hará mañana.

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¿De verdad que no se han propuesto acabar con el campo? Júrenlo.

En Toledo a 11 de Agosto de 2025

El Gobierno de Castilla-La Mancha, una vez más, lo vuelve a hacer. No contento con apropiarse del patrimonio de las Cámaras Agrarias, sacar la Ley de Agricultura Familiar que permite incautar tierras, ahora saca una Ley de contaminación por nitratos que supone la expropiación de hecho del dominio sobre la propiedad privada.
Si la normativa PAC no permite abonar en un margen de 5 m en zonas fluviales —ríos, arroyos, lagunas, manantiales, fuentes…—, hoy las Cortes de Castilla-La Mancha prohíben hacerlo en un margen de 250 m de distancia a dichos lugares. Esto, en la práctica, supone que más de la mitad de las tierras se quedarán sin abonar porque estará prohibido. La producción final agraria de la región se verá reducida en un 70 %. Se ha de tener en cuenta que esta norma supone la imposibilidad de abonar la práctica totalidad de los regadíos, que son las tierras más productivas. El agricultor, de esta manera, pierde su derecho constitucional a la propiedad privada: poseerá la tierra, pero no podrá realizar su actividad económica. Si con abonos ya es un negocio en la cuerda floja, sin ellos supone la ruina segura y absoluta de su explotación.

Estos señores, a los que se les llena la boca de “la España vaciada”, “revitalizar nuestros pueblos”, “el mundo rural”, son en realidad enemigos jurados del campo, del campesino y del ganadero.

Unión de Castilla-La Mancha se ve obligada, por estas circunstancias, a hablar claro:
—Métanse la norma por el cajón de lo archivado y olvidado.

Como mala y nefasta ocurrencia que es, no lo podemos decir de otra forma ni pedir de distinta manera. En esto no valen componendas, ni negociaciones, ni acuerdos para suavizar la ley.
Si siguen adelante con esto, mostrarán lo que son: rubricarán su ánimo de acabar con el sector agropecuario.
Ustedes, alejados del mundo real, habitantes de los despachos, cuyo único conocimiento del campo es a través del papeleo, dejen ya la mano quietecita. No tienen ni idea de nada, no saben, son absolutos ignorantes. No se puede legislar a golpe de ocurrencia.

En serio, ¿de verdad que no tienen un concurso de “a ver quién la suelta más gorda”? Es que, con las patochadas absurdas que se les ocurren, no van a ser capaces de convencernos de otra cosa.

Y no nos vengan con que si la conservación de la naturaleza, la biodiversidad y más de la ya conocida retahíla conservacionista.
Si hoy España es como es, se debe a la labor de agricultores y ganaderos: el país con la mayor biodiversidad de la U.E. Si algo funciona, no se toca. Y es que los hechos demuestran que esto funciona. O, mejor dicho, funcionaba, porque prohibieron la caza en los parques nacionales y la Comisión Europea les ha dado un toque de atención porque la fauna está acabando con la flora. Crearon las zonas ZEPA y ha disminuido la biodiversidad. Crearon un conejo híbrido, un monstruo que hoy arrasa nuestros cultivos. Permiten, alientan e incentivan que el campo se llene de molinillos y placas solares.

Son ustedes un cáncer para la naturaleza y la soberanía alimentaria.
Déjennos en paz de una vez: nosotros sí sabemos lo que hacemos. Nuestro conocimiento no se basa en papelitos y estudios estúpidos. Nuestro saber está basado en el mundo real, en la lucha diaria contra adversidades climáticas y mercados, y en el saber ancestral transmitido por las generaciones que nos precedieron

Los incendios ignorados

En Castilla-La Mancha, el año pasado hubo 1.355 incendios, o eso dice la estadística oficial. La realidad es que son muchos más. Un gran número lo apagan los agricultores, sin que acudan medios del INFOCAM, o antes de que siquiera les dé tiempo a llegar.
Estos incendios, pequeños conatos de unos cientos de metros cuadrados a un puñado de hectáreas, se ocultan. Nunca llegan a aparecer en FIDIAS, la página oficial en la que se comunica la situación de los incendios activos, y mucho menos aparecerán jamás en el recuento oficial.

No perdamos la perspectiva: un gran incendio fue en su inicio un conato, por tanto, todo conato se puede convertir en un gran incendio si no se le mata de chico.

¿Por qué estos no figuran en el recuento total? Desde Unión de Castilla-La Mancha pensamos que la razón se debe a que estropea el relato oficial. Si el año pasado, según la Consejería de Medio Ambiente, se produjeron 1.355 siniestros y solo 36 de ellos tuvieron su origen en la actividad agraria, imaginen si ese número reflejase la verdad… ¿2.000 incendios, tal vez? Claro, los causados como consecuencia del trabajo agrícola serían un porcentaje aún más ridículo, que ya de por sí lo es, con los datos oficiales.

Por eso, Unión de Castilla-La Mancha pide:

  • Que se publique la cifra real de incendios, no solo los que conviene al relato oficial.
  • También, que del mismo modo que se dice cuántos son causados por agricultores, se haga pública la cantidad de los sofocados por estos y de todos aquellos en los que su colaboración en la extinción ha sido decisiva.

La sociedad ya lo sabe, pero queremos que la Administración reconozca la labor que realizamos. Así como queremos que dejen de ponernos restricciones a nuestro trabajo, cuando no se le ponen a ningún otro sector, y cuando somos la principal fuerza en la lucha contra los incendios.

Siendo conscientes de que todo esto va a ser difícil —a la Administración no le conviene, equivocadamente, porque creen que necesitan justificar la existencia de GEACAM para así hacer ver que el presupuesto destinado a esta empresa es necesario—. Cosa, la del presupuesto, en la que estamos de acuerdo, pero no así. En lo de coger el dinero del PDR, debe financiarse, como servicio público que es, de los fondos generales de la Junta, y sin duda, en lugar de una empresa, la extinción debe encomendarse a un servicio público, de la misma manera que la sanidad o la educación.


El campo no puede asumir el gasto de la política de defensa europea

Ante el anuncio del presidente de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, sobre un futuro recorte en la Política Agraria Común (PAC) para destinar más dinero a defensa, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha reaccionado de manera fulgurante. En palabras del vicepresidente Martínez Guijarro: “un recorte brutal”.

El Ejecutivo regional se ha puesto en contacto con el Ministerio de Agricultura para abordar este posible recorte.

La Comisión Europea pretende reducir en un 20 % el dinero destinado a la PAC. Pretende, además, la desaparición del segundo pilar de la PAC: los conocidos Programas de Desarrollo Rural (PDR), que, para quien no lo sepa, financian medidas como la incorporación de jóvenes al sector agropecuario, la agricultura ecológica, los planes de mejora, la apicultura, la conservación de razas autóctonas… y, en el caso de Castilla-La Mancha, también a GEACAM.

La honda preocupación del Gobierno regional se explica fácilmente: si desaparece este segundo pilar, desaparecen con él todas las medidas del PDR y, con ellas, la financiación de la empresa GEACAM, dedicada a la extinción de incendios.

Unión de Castilla-La Mancha siempre ha defendido que esta empresa dejase de serlo, y que su personal —con derechos que creemos consolidados— pasase a ser personal laboral o funcionarial de la administración pública.

Durante años, la medida estrella dentro del PDR ha sido la partida destinada a financiar GEACAM, que recibió en el periodo anterior un montante de 500 millones de euros. Esta cantidad supone un importe igual a la suma de las tres partidas más importantes: incorporación de jóvenes, planes de mejora y agricultura ecológica.

Se entiende así la zozobra e intranquilidad del Ejecutivo: enfrentarse a la desaparición de GEACAM o asumir su mantenimiento con cargo al presupuesto general de la Junta de Comunidades.

¿Legítima preocupación? Sin duda. Aunque no sabemos si es por los agricultores y ganaderos, que perderían un importante apoyo para iniciar su actividad, modernizar y actualizar sus explotaciones, o producir con calidad diferenciada; o bien porque la Junta se vería obligada a destinar una parte sustancial de su presupuesto a la extinción de incendios.

Es por esto que, desde Unión de Castilla-La Mancha, insistimos en la necesidad de que los servicios de extinción de incendios forestales se integren en las administraciones públicas, dejando de delegarse en una empresa.

Y que el Gobierno regional luche con uñas y dientes, no ya para mantener el actual presupuesto, sino para incrementarlo en función del aumento del coste de los insumos, con el fin de mantener la viabilidad de las explotaciones de agricultores y ganaderos.

El campo no puede asumir el gasto de la política de defensa europea, ni tampoco el gasto de extinción de incendios.

La serie histórica desmiente que los incendios los causen los agricultores

En Toledo a 31 de Julio de 2025

En los años 60 del siglo pasado, el número de hectáreas quemadas era sensiblemente inferior al de las últimas décadas. El aumento ha sido, en la práctica, inversamente proporcional a la disminución de la población agraria. Esto demuestra que la reducción de ganaderos —que realizaban una labor preventiva al disminuir la materia combustible en los campos— y la de agricultores —que apagaban los fuegos cuando aún no eran más que un conato— ha dado lugar a un mayor número de incendios, más virulentos. Una realidad que choca con el relato oficial, que, de forma insistente y errónea, sigue culpando al campesino de los fuegos.

El Gobierno de Castilla-La Mancha se centra única y exclusivamente en prohibir y limitar la actividad agraria y ganadera, a pesar de que, de los 1.355 incendios anuales, solo 36 tienen origen en la actividad agrícola.

Todos hemos podido ver imágenes de agricultores arriesgando su vida mientras, de forma absolutamente eficiente, atajan el fuego. Todo esto ocurre mientras, desde las administraciones públicas, se trata de obstaculizar su labor, ya sea mediante órdenes a la Guardia Civil para impedirles el acceso a las zonas incendiadas, o con condiciones impuestas por la PAC que, en la práctica, provocan que los cultivos leñosos estén llenos de pasto. Lo que antes eran áreas cortafuegos, hoy se han convertido en superficies extremadamente combustibles.

Redunda en nuestras conclusiones lo expresado por el viceconsejero de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, quien, en declaraciones a la prensa, afirma:
«Un fenómeno cuyo origen sitúa en el éxodo rural del último tercio del siglo pasado…»
«A la vez que las nuevas formas de cultivo hacen que parcelas como los olivares ya no sirvan de cortafuegos.»
(Entrevista concedida a la agencia EFE.)

Unión de Castilla-La Mancha pide, a riesgo de ser pesados y repetitivos:
Que se deje de atacar al sector agropecuario, culpándolo de causar los incendios, cuando todo demuestra que no solo no los causa, sino que los previene y los apaga.
Que se modifiquen las normas de la Política Agraria Común (PAC) que convierten nuestros campos en auténticos polvorines.
Que no se impida el acceso del campesino a la zona que arde, porque su labor es indispensable en la contención y extinción del fuego.
Que las mismas restricciones que se aplican a la agricultura sean de obligado cumplimiento para el resto de actividades y sectores. O bien, que se levanten para que todos reciban un trato igual.

Y todo esto, para hoy, no para mañana.
¡El fuego no espera!

El riesgo extremo de propagación de incendios en la A-5

En Toledo a 24 de Julio de 2025

Días atrás, la autovía A-5 se ha visto envuelta en varios graves incendios, con origen en la misma o en carreteras aledañas. El Gobierno de Castilla-La Mancha muestra su sorpresa y preocupación ante esta circunstancia.

A los agricultores no nos sorprende en absoluto; era más que previsible, al menos desde la perspectiva normativa y legal. Eran días de riesgo extremo de propagación de incendios, en los cuales toda maquinaria agrícola tiene terminantemente prohibido trabajar, mientras veíamos cómo por autovías, carreteras o caminos circulaban todo tipo de vehículos, se practicaban actividades de ocio en el campo o se realizaban pruebas deportivas. Desde una visión lógica, si el campesino tiene prohibida toda actividad, deberían cesar las del resto de ciudadanos.

Se nos ha tomado a nosotros, el sector agropecuario, como emblema de la lucha contra incendios, haciendo ver que prohibirnos realizar nuestras tareas es muestra de la enorme preocupación por el medio ambiente y la lucha contra el fuego de las administraciones públicas. Nada más falso ni alejado de la realidad. Las estadísticas muestran que la superficie quemada por causas agrícolas es mínima, y la realidad demuestra que las gentes del campo son las primeras en acudir a perimetrar, sofocar y extinguir el fuego.

También hemos sido testigos de que, cuando peligran áreas urbanizadas, todos los esfuerzos y recursos se vuelcan en salvarlas. Algo totalmente lógico y natural: primero, salvar vidas y viviendas. Esta forma de actuar solo tiene un pero: GEACAM, la empresa que en Castilla-La Mancha se dedica a la extinción de incendios, no se financia del presupuesto general de la Junta, sino de dinero del Programa de Desarrollo Rural, caudales europeos destinados al sector agropecuario.

Hasta ahora, aun siendo todo muy raro, podríamos darlo por bueno. Ya no tanto cuando los bomberos urbanos (Diputaciones, por ejemplo) se han negado a colaborar en la extinción del incendio, aun estando presentes, por restricciones de su protocolo. Vamos, que los del campo somos buenos para ayudar y poner dinero, pero no para recibir ayuda.

Como consecuencia de lo anterior, Unión de Castilla-La Mancha pide:

  • Que las limitaciones derivadas de los índices de propagación de incendios se apliquen a todos los sectores por igual. Si a unos se les prohíbe trabajar, que se prohíba toda actividad desarrollada fuera del casco urbano. Potencialmente, todos pueden provocar incendios, pero, como ya vimos más arriba, la agricultura es la que menos, a pesar de ocupar todo el territorio rural y de que su actividad se desarrolla exclusivamente en él.
  • Que se deje de meter mano al cajón. GEACAM debe financiarse con los presupuestos generales, no con los del sector agrario. Si realiza un servicio en beneficio de todos, todos debemos pagarlo, no solo unos pocos. Nadie en sus cabales pretendería que los agricultores pagaran de su bolsillo la sanidad o la educación para toda la población.
  • Un cambio en el protocolo de los bomberos urbanos. Si un coche ya está calcinado, mejor ponerse a apagar el pasto y evitar que el foco se extienda. Hay que atender lo perentorio y dejar lo insalvable.

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