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En el campo hacemos las cosas bien: las emisiones agrarias de efecto invernadero se redujeron un 1,6% en 2019

Agricultura y cambio climático

Unión de Uniones destaca el compromiso del sector agrario con el medio ambiente con la reducción de un 1,6% las emisiones GEI en 2019

El sector ha reducido particularmente las emisiones procedentes de la gestión de estiércoles (-1,0%), gestión de suelos agrícolas (-3,2%) y maquinaria agroforestal y pesquera (-1,3%)

 “No es razonable intensificar los niveles de exigencia a la agricultura europea mientras que se avanza en los acuerdos Mercosur con países como Brasil en donde casi las tres cuartas partes de los fitosanitarios que se usan están prohibidos en la Unión Europea”

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, tras revisar el último Avance de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero correspondientes al año 2019 del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO), se congratula, en general, de la reducción del -6,2% de las emisiones brutas a nivel estatal respecto al año pasado y, en particular, de la reducción del 1,6% de las emisiones provenientes de la agricultura y la ganadería.

Unión de Uniones considera que estos datos, conocidos este miércoles muestran una vez más el compromiso del sector agrario por mitigar las devastadoras consecuencias del cambio climático y hacer más sostenibles sus sistemas productivos. Desde la organización en Castilla-La Mancha afirman que “en el campo, los que somos profesionales, las cosas las hacemos bien, con las herramientas que la ciencia y la tecnología nos proporcionan y  cumpliendo las normas”, contrariamente a las acusaciones vertidas desde algunos colectivos contra nuestra actividad. Leer Más…

Desmienten las acusaciones a la ganadería como culpable del cambio climático

Los datos de emisiones se manipulan y tergiversan para culpabilizar a la ganadería, olvidándose de los sectores que más contaminan

Tras el uso mediático de las conclusiones del Informe del IPCC de la ONU para al sector ganadero, que solo produce el 8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero frente al 63 % del transporte, energía e industria, Unión de Uniones defiende a nuestra ganadería y su labor en la alimentación de la población, la conservación del medio ambiente y el desarrollo del medio rural.

En fechas recientes interpretaciones, muy sesgadas a juicio de Unión de Uniones, de algunas conclusiones del segundo Informe Especial del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) sobre Cambio Climático y Tierra, ha servido para propugnar desde determinados colectivos el paradigma de un cambio en el modelo de alimentación prescindiendo del consumo de carne y, por lo tanto de la actividad ganadera, en beneficio del medio ambiente. Leer Más…

Para poder cuidar del medio ambiente los agricultores y ganaderos necesitan precios justos

Agricultura y biodiversidad

La política ambiental no puede hacerse, ni en contra, ni a espaldas, de los agricultores y ganaderos

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, con motivo del Día Mundial de la Biodiversidad que se celebra este 22 de mayo, quiere poner el acento en las numerosas especies amenazadas por la dificultad de mantener ciertos cultivos ante las políticas de bajos precios impuesta por la industria y la distribución.

Unión de Uniones quiere hacer un llamamiento para poner el foco de atención en la inestabilidad de los sectores menos intensivos y ligados al territorio. “Hablar desde la política del apoyo a una agricultura más verde, cuando con sus decisiones nos empujan a los productores hacia la intensificación, es pura hipocresía”.

La organización recuerda que el olivar tradicional representa alrededor del 90 % de la superficie de este cultivo, convirtiéndose, según estudios de la ONG ambiental SEO / BirdLife sobre los olivares andaluces, en refugio de hasta 165 especies de aves, de 119 géneros diferentes y de un gran número de invertebrados, entre ellos los insectos polinizadores. Sin embargo, el olivar intensivo produce 5 veces más por hectárea, lo que en una tónica de precios bajos lo hace más atractivo en términos de rentabilidad.

Por otra parte, una situación similar se apunta para extensas zonas esteparias cuya fauna ha prosperado gracias a la existencia de cultivos herbáceos extensivos, así como para el papel que la ganadería extensiva ha llevado a cabo tradicionalmente en la limpieza preventiva de materia vegetal contra los incendios forestales y para otros cultivos como el viñedo que constituyen la única mancha verde refugio de especies silvestres en gran parte de la España semiárida.

La agricultura y ganadería extensivas ocupa millones de hectáreas en España que necesitan precios de mercado más elevados para que puedan ser rentables y, de igual forma, poder dar continuidad también al cobijo de las especies que lo habitan.

Unión de Uniones explica que las directrices comerciales de la UE y la ausencia de mecanismos correctores del reparto equilibrado del valor añadido de la cadena alimentaria, conducen a una situación de precios bajos que incitan a abandonar los secanos y los cultivos y producciones extensivos y a buscar la rentabilidad a través de la intensificación. “Son las grandes decisiones políticas inadecuadas, sobre todo, las que ponen en peligro la sostenibilidad del sector y su positiva contribución a la preservación del paisaje, el entorno y la biodiversidad” y apuntan: “ ya la amenaza no viene sólo del cambio climático, sino también por la cabezonería de los humanos”.

Unión de Uniones subraya que los agricultores y ganaderos son conscientes de su doble protagonismo en la producción de alimentos sanos, de calidad y a precios razonables y en la gestión del espacio natural, pero, considera que ni lo uno ni lo otro es posible sin unas expectativas económicas dignas para esta profesión.

La organización, por último, se muestra muy crítica ante los oídos sordos de las Administraciones y los poderes públicos sobre esta problemática de bajos precios, así como por no buscar soluciones a problemas como los daños ocasionados por la sobrepoblación de determinada fauna a la agricultura y la ganadería o por planes de gestión de espacios protegidos que perjudican el mantenimiento de una actividad agraria que, precisamente, ha propiciado la aparición de sus valores naturales. “Una política ambiental que se haga en contra o de espaldas a los agricultores y ganaderos está ya de partida condenada al fracaso y no es eso, sino todo lo contrario, lo que queremos quienes vivimos y trabajamos en el campo”, concluyen.

Para Podemos la agricultura y ganadería intensiva son un problema ambiental

El Boletín Oficial de las Cortes Publicaba ayer la proposición de Ley sobre Cambio Climático y Transición Energética presentada por el Grupo Podemos (Grupo Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea). En un primer análisis que ha hecho la Unión de Uniones de Castilla-La Mancha parece deducirse del texto que, para la formación morada, la agricultura y ganadería intensiva son un problema ambiental y se apuesta en la proposición claramente por medidas que extensifiquen la producción y reduzcan el uso de inputs, poniendo el acento en la preservación de valores agrológicos tradicionales y en la transformación de los sistemas productivos a un modelo más sostenible y, como se dice ahora, resiliente al cambio climático. Leer Más…

Unión de Uniones traslada al Grupo Socialista en el Congreso su preocupaciones sobre la futura PAC

Este martes, Unión de Uniones se ha reunido con Manuel Gabriel González, portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Congreso, para expresarle sus primeras impresiones sobre las orientaciones de la futura PAC, que en esta ocasión tendrá que ser debatida en la Cámara.  También ha expresado su preocupación acerca de las posibles implicaciones para la agricultura y la ganadería de las propuestas de cambio climático que se plantean en el marco parlamentario.

La organización, representada por su Coordinador Estatal José Manuel de las Heras, insistió en la necesidad de superar el mensaje de reclamar una “PAC fuerte y ambiciosa” y aunque ha coincidido con el Portavoz socialista en conceder una gran importancia a la defensa del presupuesto, recordó que en mayo la Comisión ha anunciado sus propuestas legislativas y que hay que empezar a avanzar en los temas que constituirán las líneas de interés para España.

En este sentido, Unión de Uniones centró dos cuestiones básicas que son una mejor distribución de los pagos directos, de manera que se enfoquen hacia los agricultores y ganaderos que viven fundamentalmente del trabajo en su explotación, y la necesidad de reforzar las medidas de equilibrio de los mercados y de mejora de la cadena alimentaria.

La organización insistió en que los elementos puestos sobre la mesa por la Comisión (topes de ayuda por explotación, pagos redistributivos y pagos degresivos en función de la explotación) tiene que se necesariamente aplicados por los Estados Miembros para corregir el injusto reparto actual de las ayudas PAC, donde un 5 % de los beneficiarios se llevan la mitad de todos los pagos directos.

No obstante, el mantenimiento de la rentabilidad de las explotaciones no puede basarse en las ayudas y los agricultores y ganaderos deben recibir unos precios equitativos por sus productos y razonables en función de los costes productivos. Para eso es necesario que la PAC refuerce las medidas anticrisis para que respondan de manera eficaz y rápida y una regulación de las prácticas desleales que los eslabones más fuertes de la cadena ejercen sobre los productores y consumidores desde su posición de dominio del mercado. Unión de Uniones considera que el Gobierno y la clase política debe asumir una actitud valiente para que realmente se cambien las cosas que en la PAC actual no funcionan. Así, ha señalada el ejemplo de Francia que recientemente ha presentado un proyecto de Ley para reequilibrar la cadena tomando algunas decisiones, como mayor dureza contra la venta a pérdidas y la fijación en los contratos de precios referenciados a los costes de producción.

Cambio Climático.

Por otro lado, las propuestas del Gobierno y de algunos Grupos políticos llevarán hasta las Cortes iniciativas legislativas en relación al cambio climático. Unión de Uniones mostró su preocupación por el tratamiento que, desde el desconocimiento, se pueda dar a la actividad agrícola y ganadera en las futuras leyes. El sector agrario es mucho más víctima que culpable del cambio climático y puede incluso ser una herramienta fundamental en la lucha contra el proceso de calentamiento global. De hecho la actividad agraria es de las pocas que puede mejorar su aportación a estas acciones sin necesidad manteniendo o mejorando incluso su productividad. Unión de Uniones ha prevenido al grupo socialista sobre las posiciones que consideran que para afrontar el cambio climático hay que hacer menos agricultura . Igualmente ha señalado que, en todo caso, cualquier adopción de estrategias debe contar con sólido respaldo financiero, porque  elevar el nivel de exigencias ambientales a las explotaciones agrarias supone un incremento de los costes de producción o de reducción de ingresos que pone en riesgo su viabilidad.

José Manuel de las Heras y Manuel Gabriel González se emplazaron para seguir manteniendo los contactos en los debates y procedimientos de decisión sobre éstos y otros asuntos de interés agrario.

La inutilidad de mirar fijamente el culo a las vacas.

vacas

Ahora que ha finalizado la Cumbre del Cambio Climático en Marrakech y que todos los invitados han vuelto a su país de origen, España incluida con la ratificación del Acuerdo de París in extremis, es hora de ponerse a trabajar juntos y pasar a la acción, implantando medidas que miren de verdad, no sólo al beneficio de las industrias, sino a frenar y reducir todo lo que se pueda el cambio climático. Ya veremos qué pasa con Estados Unidos tras las declaraciones que hizo Trump ayer respecto a fuentes de energía como el carbón o el fracking.

Porque el cambio climático existe, no son los padres. Y lo vemos cada vez que nos llegan imágenes del deshielo del Ártico y cuando, si no hacemos oídos sordos, nos  enteramos de que ya existen migrantes climáticos que deben abandonar sus tierras porque ya no es posible cultivar nada en ellas. Y más cerca, lo vemos cada año desde hace un par, cuando nos aseguran que el vivido ha sido el más caluroso hasta la fecha. Lo fue 2015 y lo es 2016.

Nosotros, desde la agricultura, también seremos algo responsables de esto. En nuestra parte, claro. De todos los gases de efecto invernadero emitidos, la agricultura es responsable en España del 11,61%, según publicaba el informe del INE a finales de la semana pasada, con un ligero aumento con respecto a 2008. No son datos positivos, es cierto. Pero no podemos olvidar que los demás sectores han reducido sus emisiones, en gran medida, debido a la crisis, porque han tenido menos actividad. Mientras, nosotros hemos seguido produciendo porque todos, pese a las desventuras económicas, intentamos alimentarnos, al menos, tres veces al día.

Por otra parte, la Administración a veces no nos facilita las cosas. Venimos reclamando desde hace algún tiempo un Plan Renove para nuestro envejecido parque agrícola. En las casas, en las neveras y lavadoras y en los vehículos en general, se alienta y se apoya desde el Gobierno su eficiencia energética; pero cuando hablamos de tractores o de maquinaria agrícola ya es otra cosa y seguimos esperando un plan, que el Ministerio de Agricultura anunció hace ya casi año y medio, y que podría contribuir a reducir las emisiones de CO2 de nuestro sector en beneficio de todos.

Lo tenemos más complicado para evitar que el ganado, sobre todo el vacuno, lancen, digamos de forma espontánea y natural, sus emisiones de metano a la atmósfera. La solución de reducir la cabaña, o en general nuestra agricultura, al margen del suicidio de un sector productivo, es absurda porque la leche, la carne y los bienes fundamentales de nuestra alimentación que no hagamos aquí, tendremos que traerlos de donde sea, con el consiguiente aporte de emisiones por su transporte, y siendo conscientes, además, de que no necesariamente los de fuera son los que menos contaminan y menos gases emiten. Seguramente más bien al contrario.

Podemos, eso sí, compensar a la sociedad. ¿Cómo? A través de la fotosíntesis. La agricultura es sumidero de CO2 y habremos de potenciar ese papel. Pero también es la víctima más directa del avance del cambio climático y podemos llegar a convocar el COP23 y el 24 y hasta el 50; pero de no adoptarse medidas reales, en el mundo llegará un momento que no haya suficientes tierras cultivables para alimentarnos a todos, ni aunque nos hagamos veganos los 7.500 millones de habitantes del planeta

Intentamos mejorar nuestros procesos, ahorrando y evitando emitir sustancias a la atmósfera todo lo que podemos, pero, a veces, no es suficiente y tampoco nos lo ponen fácil. Continuamos con motores de combustión en muchos usos porque el encarecimiento de las tarifas eléctricas y la supresión de las especiales de riego hacen inviable económicamente su sustitución. No ayuda la ausencia de un contrato específico de regadío, largamente reclamado por nuestra organización, que nos evite pagar cuando no consumimos. Y si apostamos por generar electricidad y autoabastecernos a partir de fuentes renovables, con la Iglesia hemos topado: impuesto al sol, aunque seamos el tercer país que paga la electricidad más cara en Europa.

La agricultura no puede escurrir el bulto en esto. Pero, cuando los consistorios continúan sin dar salida limpia a esas aguas residuales cuyo aprovechamiento podría ser útil para ciertos cultivos o higienizar granjas, por ejemplo, y leemos, además, que las depuradoras españolas no están preparadas para tratar residuos contaminantes y que Europa parece que va a imponernos una multa de 46,5 millones por incumplir, justamente, las normas de depuración en 17 aglomeraciones urbanas, es que no entendemos nada, o casi nada.

La contaminación que haya generado esa estulticia y desidia de las Administraciones Públicas han pasado durante años desapercibida; pero las vacas ventosean metano y eso se eleva a categoría de problema planetario. Puede que los Acuerdos de París y los mecanismos gestados en Marrakech sean un instrumento útil para que la agricultura contribuya a contrarrestar, como todos y en la medida que le corresponda, los efectos del cambio climático. O que se traduzcan en una carga más económica o administrativa para nuestras explotaciones. Lo veremos a su tiempo. Pero para poner en marcha acciones globales contra el cambio climático se necesita también una perspectiva global, que tenga en cuenta a todos los sectores, no sólo a algunos, y que dote de herramientas a todos también. Si nos quedamos sólo mirando fijamente el culo a las vacas, esto no va a funcionar.

José Manuel de las Heras.

Coordinador Estatal de la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos.