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España, responsable de su propia PAC

Reforma de la PAC

Jose Manuel de las Heras
Coordinador Estatal de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos

Con la futura Política Agraria Común (PAC) se va a acabar la excusa preferida de nuestros ministros y consejeros de agricultura ante las reivindicaciones del campo: “Bruselas no nos deja”. La nueva (e inteligente) propuesta de la Comisión Europea para reformar esta política comunitaria se sustenta sobre el principio de “sírvase usted mismo”.

La idea es que, dentro de un marco amplio, cada país elabore su propio Plan Estratégico para abordar objetivos comunes como mejorar las rentas agrarias o favorecer una agricultura sostenible, pero haciéndolo desde su propio diagnóstico y poniendo el acento en aquellas medidas que considere más convenientes para conseguirlos.

Una vez presentados y aprobados esos planes, cómodamente, los funcionarios de la Comisión se limitarán a comprobar su avance y validar su cumplimiento, o en caso contrario, propondrán que le sean presentadas correcciones para la consecución de sus objetivos marcados.

Ventajas e inconvenientes del nuevo sistema

Es muy probable que acabemos teniendo 28 (o 27) maneras de entender la PAC – tantas como Estados miembro haya en la UE -, lo que va a conducir a una política, en teoría, más adaptada a cada territorio pero cada vez menos Común. Con ello se dará lugar, en mucha mayor medida que en el momento actual, a que tanto la actividad agraria como la figura de agricultor o ganadero se asocie a actividades y personas con muy diferente vinculación al territorio, lo que podría traer complicaciones y competencia desleal entre los profesionales agrarios europeos.

Como importante ventaja cabe destacar que podremos decidir a nivel estatal, dentro de un orden, las medidas que consideremos más adecuadas para mejorar la renta de nuestros agricultores y ganaderos, mejorar el funcionamiento de la Cadena Alimentaria, rejuvenecer el sector o implementar medidas más medioambientales en favor del clima, así como incorporar políticas de género que favorezcan la incorporación de la mujer al medio rural y a los puestos de dirección de cooperativas y empresas agrarias.

Definir modelos y presupuesto

Con la llegada del nuevo gobierno deberá impulsarse y concretarse de forma definitoria el Plan Estratégico de la PAC para España. Hay que pasar ya de “las musas al teatro” y definir de verdad asuntos clave como el presupuesto que está dispuesto a aportar nuestro país, el modelo de agricultura y ganadería que se va a defender o que se va a entender como agricultor genuino. Desde el campo agradeceríamos dejar de oír generalidades y algo menos de autobombo injustificado de nuestros políticos sobre la defensa de una “PAC Fuerte y sin más obligaciones”, cuando lo que real o electoralmente quieren decir a los perceptores actuales agricultores es “tranquilos, que todos recibiréis más dinero de Bruselas para vuestro bolsillo”, cuando saben que eso, en realidad, no será en ningún caso posible.

Quizá no esté de más puntualizar en este sentido que, si bien el marco financiero plurianual no está aún aprobado por los jefes de estado y de gobierno, se pretende poner en marcha un plan de transición partiendo de un gasto previsible en 2021 inferior respecto al previsto para 2020. Concretamente, se contempla una reducción del 15% en los fondos de desarrollo rural y un 4% en la partida de los pagos directos. Sin duda, esto es un mal principio para la nueva PAC.

Estar dispuesto a aportar más como país al presupuesto europeo contribuiría a una PAC más fuerte y facilitaría mayores retornos de recursos hacia el estado español, pero no necesariamente los garantiza. En este horizonte de recorte presupuestario es entendible que muchos países del Este europeo, incorporados más tarde a la UE y con unas ayudas por agricultor y por hectárea muy inferiores a la media, reclamen un mayor reequilibrio de los presupuestos procedentes de países como Francia o España, principales beneficiarios de la PAC.

En este sentido, los indicadores fijados por Bruselas para valorar los avances relativos a mejorar las rentas de los agricultores – principal justificación para conceder ayudas por parte de Europa – tienen fundamentalmente en cuenta los datos macroeconómicos de la denominada renta agraria que cada uno de los países viene comunicando a los servicios estadísticos europeos.

Creo que fue Winston Churchill quien dijo una vez que en la vida “existen las verdades, las mentiras y las estadísticas”. Me temo que el excesivo triunfalismo y la contabilidad creativa de la que viene haciendo gala nuestro amado Ministerio, situándonos a la cabeza de la renta agraria europea para uso y disfrute de los distintos ministros en ruedas de prensa y campañas electorales, puede pasarnos una importante factura. La reflexión es obvia: si en España estamos tan bien como dicen esas cifras oficiales ¿para qué necesitamos tanto presupuesto?

A diferencia de las siempre positivas cifras del Ministerio de agricultura, la Agencia Tributaria, que sabe lo que ganamos cada uno -y cuando no se lo cree nos investiga-, es tozuda en decirnos que los ciudadanos que viven solo o fundamentalmente de la agricultura y la ganadería obtienen ingresos que están en un 30% por debajo de la media del país. Sin embargo, este no es el dato que se usa de partida en esos indicadores propuestos por la Comisión. Esperemos al menos que si lo sean en la propuesta de nuestro país (de lo contrario, mal vamos). Por cierto, difícilmente se podría culpar a la Comisión Europea porque se crea los datos macroeconómicos que el estado español le ha venido proporcionando en relación con la Renta Agraria.

En la PAC no todo es “el presupuesto”, ni mucho menos

Por más que los Consejeros de las CCAA y los ministros se empeñen en justificar su gestión respecto a la PAC en los millones obtenidos para su Comunidad tras las reformas, a nuestro juicio es preciso hablar mucho más de quién recibe los recursos, por qué lo hace y cómo se reparten éstos entre los beneficiarios.

¿Seguirán cobrando las ayudas en España 200.000 agricultores de sofá o personas cuya actividad agraria e ingresos de la misma son inexistentes o poco relevantes o se concentrarán básicamente en los profesionales como pide la Unión de Uniones? ¿Habrá un reparto más justo entre los distintos cultivos y producciones y, sobre todo, a las personas con menores rentas? ¿Apoyaremos con recursos suficientes las producciones extensivas por su importante labor medioambiental o seguirán financiándose con dinero públicos sistemas intensivos de regadío que podrían firmar la sentencia de muerte de la agricultura más medioambiental?

El Ministerio ya está manos a la obra y nosotros también, pero hay que empezar a mojarse y a definir de una forma mucho más clara respecto de lo que realmente se quiere y de cómo se va a conseguir.

En el caso de la cadena alimentaria, por ejemplo, ha llegado la hora de definir qué se entiende por posición de dominio dentro de la cadena. Si en el sector eléctrico se define como el 10% de la cuota de mercado, ¿cómo en un sector tan estratégico como la alimentación no existe tal definición? De seguir así, en el periodo de la futura PAC la industria y la distribución, cada vez en menos manos y más poderosas, seguirán apretando las tuercas a los productores para que las ayudas acaben en los bolsillos de los accionistas de grandes grupos empresariales, como ya ocurre en buena medida ahora.

Asimismo, es preciso defender un presupuesto justo para la España rural en el marco de las negociaciones europeas – el presupuesto PAC estatal supera los 6.000 M€, lo que se traduce en casi un millón de euros por cada pueblo, lo que tiene una importancia indudable -, así como defender unos precios justos para nuestros agricultores que les permitan seguir contribuyendo al desarrollo socioeconómico y medioambiental del medio rural.

En fin, estamos en un momento crucial para definir y decidir como país las medidas que consideremos más adecuadas para alcanzar nuestros objetivos a nivel agroalimentario durante los próximos siete años. Esta vez, Bruselas sí nos deja. ¿Sabremos hacerlo?

Campo: ABIERTO POR VACACIONES

José Manuel de las Heras. Coordinador Estatal de Unión de Uniones.

Como cada agosto, la actividad del país se ha paralizado. Es el mes de veraneo por excelencia, a pesar de los precios y que todo resulte estar masificado, como se contará, como siempre, a la vuelta.

Aunque, en realidad, el país, en lo referente a las decisiones importantes que deben tomar los políticos, ha estado paralizado mucho más: primero haciendo las cuentas de la lechera para la moción de censura,  luego para que les votemos, después para intentar formar Gobierno hasta el último momento. Así que, hemos pasado de estar en coma desde hace bastantes meses, al coma profundo en agosto. Habrá que ver qué ocurre en septiembre…con las recuperaciones y la vuelta al cole.

Pero hay algo que no se para y es la vida de las personas. Por lo que nos concierne, precisamente, la vida del campo, el medio en el que trabajamos y desde el que muchos de nosotros no vivimos la masificación de las playas, nos la cuentan, porque hay mucho que hacer para sacar adelante las producciones.

Frutas, verduras, leche, carnes, aceite, vino,… unas producciones, no nos olvidemos, que alimentan a muchas bocas, que llena despensas de muchas familias, aquí y en Benidorm, y que exportamos y que tienen que seguir funcionando, contra viento y marea y con lluvias y sequías.

Sí, porque aunque el Ministerio cuelgue el cartel de cerrado por vacaciones, el campo no se cierra. El campo sigue. Aunque el Ministerio no haya querido afrontar grandes temas pendientes en la agroalimentación española para no incomodar a los poderosos y privilegiados  en los meses pasados, cuando los responsables máximos se veían de paso o no confirmados (algunos se siguen viendo así en la actualidad).

Quizá pronto se vuelva a hablar de nuevo de la España Vaciada, del abandono de los pueblos, de la necesidad de relevo generacional y de incorporación de jóvenes, pero desde luego esos temas los pospusieron u olvidaron los partidos en el momento en el que el medio rural echó su papeleta en las urnas. Tanto es así que hasta algunos, a la agricultura y al medio rural los han calificado de jarrón chino, -es muy bonito pero mejor no lo toquemos por lo que pueda pasar- y da la impresión de que ni  siquiera  piensan en  limpiarle el polvo.

Pero nosotros, como la mayoría de los de los españoles, nos sacamos el país adelante y nos apañamos como podemos, porque seguimos haciendo nuestro trabajo, gestionando el territorio y trabajando nuestros cultivos y explotaciones, a pesar de las continuas amenazas que nos vienen por distintos flancos: meteorológicas, de sanidad animal y vegetal, de plagas o de bajos precios y aumento de costes, de tratados comerciales que se cierran en despachos sin considerar el impacto que tiene para el campo, como el más reciente de Mercosur.

Esos bajos precios que nos dicen que fija el mercado, pero en la mayoría de  los casos los fija de forma  unilateral  la industria y la distribución, están tocando de muerte la rentabilidad de la agricultura y ganadería tradicionales y están haciendo que muchos productores huyan para sobrevivir hacia lo intensivo. Olivar, viñedos, almendros…son sólo un ejemplo, y, también en la ganadería, camino de granjas más industriales y grandes.

Quienes deciden sobre la PAC y sobre las políticas de tratados comerciales nos venden las bondades del ecologismo, de la producción sostenible, de la agricultura y la ganadería extensiva y del secano, del bienestar animal… y está bien; pero las políticas que aprueban nos empujan a todo lo contrario: a producir más, más barato… tanto como lo hacen en esos países sin tantas exigencias con los que nos colocan en situación de competir.

La sensación que tenemos es que cada vez que se quiere hacer algo, se mira al árbol y no al bosque y así no se puede entender ni dimensionar la naturaleza de lo que ocurre en ese jarrón chino en el que parece haberse convertido la agricultura, la ganadería y el medio rural.

Por eso los cítricos y la fruta se quedan en los árboles, nuestro aceite – nuestro oro líquido- mal pagado y mal valorado, la leche está desparramada por una cadena alimentaria que funciona solo para los más fuertes y la uva pagando los platos rotos de esas políticas que nos empujan a la intensificación y de las irregularidades del mercado a las que no se pone coto desde quien tiene las competencias.

Y mientras tanto el país en coma profundo porque es agosto… criticando a las vacas porque sus ventosidades producen el cambio climático, pero con el aire acondicionado del coche a tope en medio de un atasco monumental.

Jose Manuel de las Heras, coordinador estatal Unión de Uniones_Asamblea10años

Foto de cabecera: “2231” flickr photo by Rafael Edwards https://flickr.com/photos/rafa2010/5659302247 shared under a Creative Commons (BY-NC) license

Repetid conmigo…. “Una PAC Fuerte, Una PAC Fuerteeeee”

Reforma PAC

José Manuel de las Heras. Coordinador Estatal de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos

Ya lo venía oyendo yo el run-rún desde hace tiempo. Pero este mes de septiembre lo he podido confirmar. El Gobierno se ha aferrado al mantra salvífico de “una PAC Fuerte” y se arropa de un coro que lo repite fervorosamente. Lo importante, dicen, es el presupuesto y lo demás es un molesto ruido de fondo… el problema es que “lo demás” es hablar de un mejor reparto de las ayudas directas, de quién es el agricultor “genuino” que cobrará las ayudas, de si hay que poner o no techos de ayuda por explotación, de si mantenemos o no los derechos históricos, o de cuáles sectores deben contar con ayudas acopladas. Pues nosotros, Unión de Uniones, vamos a hacer todo el ruido que podamos con estos temas, aunque alguno se desazone. Leer Más…

Sr. Hogan…. ¡la cadena!

Por José Manuel de las Heras. Coordinador Estatal de Unión de Uniones

En el primer lunes de verano –es decir este pasado día 25- el Comisario de Agricultura de la UE, Phil Hogan se manifestó a los elegidos en Atocha y en el Congreso para tranquilizar a las masas sobre el tema de los recortes de la PAC, mostrándose comprensible y compasivo con la indignación de los agricultores y ganaderos de estas tierras.

Bueno… menos compasión y menos proponer recortes, que podrían pensar algunos.

El caso es que, en su intervención frente a los medios de comunicación, Phil Hogan felicitó a Luís Planas por las políticas que se han llevado a cabo en España sobre la cadena alimentaria. Sí, sobre la famosa Ley de Mejora en el cumplimiento de la ley cadena alimentaria. Felicitó a Planas aunque no fue él quien la puso en marcha, pero era el que estaba ahí y quien, a día de hoy, es el máximo representante del Ministerio de Agricultura. Expectantes nos hallamos con él.

Debe ser que a Hogan nadie le ha explicado realmente lo poco que ha supuesto para los agricultores y ganaderos y para los consumidores esa ley que tanto alabó en su intervención. El Comisario otorgó el lunes una medalla con poco merecimiento. Porque la Ley, si acaso, ha servido para que sea más evidente cómo están las cosas de mal en la cadena alimentaria y quiénes mandan en ella y a quiénes se protege.

De lo poco que se ha avanzado, al menos, se ha corregido, más o menos, la práctica que era tradicional en algunos sectores de entregar sin precio ni contrato y se ha acotado la obligación de cumplir los plazos de pago. Sin embargo, para lo mucho que queda por hacer, la Ley se ha quedado corta, muy corta; porque ni se ha definido la posición de dominio desde la cual es posible controlar el mercado (y por tanto abusar de ese poder), ni se ha conseguido establecer una lista de prácticas comerciales desleales a abolir, que es algo de lo que, precisamente trata la propuesta de Directiva que el Sr. Hogan puso sobre la mesa el pasado mes de abril.

Nosotros, en este sentido, somos tan insistentes que rozamos lo cansino, pero es que es necesario. Hay que tener instrumentos legislativos eficaces para sancionar a quienes no hacen bien las cosas…. a quienes se aprovechan de los oligopolios en determinados mercados para tirar abajo los precios, amenazar con no recoger producciones o vender a pérdidas para acabar con la competencia utilizando siempre los mismos productos como reclamo: la fresa, el aceite, el arroz, la leche y así una larga lista de experiencias que tenemos ya vividas.

Y mientras esto pasa, Hogan dice que “Cuando hay retos presupuestarios, hay que proteger la renta de los pequeños y medianos agricultores” y que dichos productores “reciban los fondos que les corresponden” para que “puedan continuar con el negocio” ya que son “necesarios para el medio rural”… Pues suena bien, pero visto lo visto, no sabemos si tomárnoslo como una cruel ironía.

Porque para lograr los que dice el Comisario, no es suficiente con arrojarnos el hueso, cada vez con menos carne pegada, de las ayudas directas para que nos vayamos entreteniendo royéndolo. Lo que hay que hacer, Sr. Hogan es apostar por mecanismos de respuestas eficaces a las crisis sectoriales y, con respecto al comercio internacional –un asunto que no es moco de pavo-, es importante introducir reglas justas y recíprocas con idénticas exigencias para los productos importados que para los europeos. Y  sí, hay que perseguir, pero no de manera laxa, sino mucho más rigurosa de lo que lo hace nuestra ley de cadena alimentaria, las prácticas abusivas que sitúan los precios de agricultores y ganaderos por debajo de sus costes de producción.

Que luego llega Trump y pone aranceles a la aceituna andaluza (y que quede ahí la cosa) y nos preguntamos por qué se porta tan mal con la UE, cuando nosotros vamos de estupendos por esos mercados internacionales de Dios ofreciendo acuerdos “ambiciosos y equilibrados” con terceros países sin pararnos demasiado a pensar cómo afecta a nuestro sector productor que no importe cómo se produce allí, en comparación con las rígidas exigencias de aquí.

Hay que discutir de las ayudas, por supuesto. Pero eso es el hueso. La magra está en el mercado y en la cadena alimentaria, que es lo que hay que reparar, equilibrar y estabilizar para que todos los eslabones, también los agricultores y ganaderos, podamos disponer de unas rentas dignas, sin perjudicar a los consumidores. Y esto es lo que siempre parece olvidarse en el debate, porque una y otra vez, se repite el mismo esquema de sacrificar el modelo al liberalismo comercial y a la desregulación.

Hay que recordar al Comisario Hogan, al Ministro Planas y al resto de Ministros de la UE  que, si reforma tras reforma el diagnóstico es el mismo (volatilidad de los precios, inestabilidad de los mercados, falta de respuesta adecuada a las crisis, rentas agrarias depresivas, abandono del medio rural…), seguir insistiendo en la misma política, es hacerse un Homer Simpson, o sea darse de cabezazos contra la pared… el problema es que los golpes se lo dan ellos, pero la cabeza nos acaba doliendo siempre a los mismo.

El PA’NÁ (Pacto Nacional del Agua)

Pacto Nacional del Agua
José Manuel de las Heras Cabañas.Coordinador Estatal de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos

Otra vez, tras una sequía, la misma cantinela. Otra vez, con apariencia de mensaje buen rollista y diciéndonos que miran por el interés general, han resucitado la conveniencia de un supuesto pacto nacional del agua… total pa’ná.

Volvemos a escuchar los mismos mantras simplones y fantasiosos. “Agua para todos”, invocan aquellos que quieren fundamentalmente el agua de otros. “Hay que llevar el agua de donde sobra a donde falta”, sentencian muchos; pero sin aclarar donde está la que sobra, como almacenarla, ni para qué o para quiénes hace falta en otros destinos, ni tampoco cuánto es el coste económico, social y medioambiental de llevarla hasta allí. Leer Más…

Una PAC para las Personas

Reforma de la PAC

José Manuel de las Heras. Coordinador Estatal de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos

A raíz de la escasa subida de las pensiones, el envejecimiento del sector agrario se ha puesto otra vez sobre la mesa. Por ahora, de manera muy tímida. Pero es un tema que está ahí y que va cobrando peso y forma. De momento, para los gobiernos, es aún la silueta de un fantasma, aunque si el fantasma aparece cada noche, llegará un momento que no se le podrá ignorar.

Porque el envejecimiento de este sector se debe, en buena parte, a las bajas pensiones de jubilación que dificultan el natural relevo generacional. Estamos en el punto en que un 36 % de los beneficiarios de la PAC tienen más de 65 años. Y no son los 65 años de un catedrático, o de un funcionario, con todos mis respetos a su trabajo… son los 65 años de quien, en el pasado, ha doblado mucho la espalda y ha manejado maquinaria y herramientas pesadas. Por dignidad, y por seguridad también, no tendría que verse obligado a seguir haciéndolo. Algo que no deberían olvidar los poderes públicos tampoco a la hora de plantear las reglas de juego de la nueva PAC que se va a presentar en breve, y de las que algo ya sabemos por la reciente filtración que nos hace pensar que la nueva PAC, a falta de despejarse muchas incógnitas, podría ir por el buen camino en cuanto a una mejor distribución de las ayudas. Veremos el presupuesto con el que se cuenta y la voluntad política de hacerlo realmente. Leer Más…

Cadena alimentaria: la Revolución Francesa

Cadena alimentaria
Por José Manuel de las Heras. Coordinador Estatal de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos

Esclavos de la Cadena Alimentaria

Si la cadena agroalimentaria es el sistema que articula equilibradamente las actividades de todos los actores que agregan valor a los productos desde el campo a la mesa, aquí, de eso, no tenemos. Aquí lo que tenemos son unas esposas, con muy pocos eslabones en medio y muy grandes, y grilletes en los extremos que nos tienen esclavos a los agricultores y ganaderos y a los consumidores, que somos los que producimos y los que pagamos.

La cadena agroalimentaria cumple hoy un mero papel logístico: coge cosas de un lado, las prepara y las deja en otro. Coge cada año en las explotaciones agrarias una producción por valor de 40.000 millones y las deja en la cesta de la compra, la de aquí o la de fuera, cobrando 150.000 millones de euros. Pero ese valor añadido generado no lo reparte de forma equilibrada, ni proporcionada al esfuerzo que realiza cada eslabón. Leer Más…

Si yo tuviera una escoba…

Por José Manuel de las Heras, Coordinador Estatal de la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos

A los más veteranos les sonará, seguro, la canción de Los Sirex cuyo estribillo era: “Si yo tuviera una escoba… cuantas cosas barrería”. Hoy, si quisiéramos barrer el proceder de nuestros estamentos públicos, el tamaño de la escoba habría de ser descomunal a razón de la mugre y las pelusas que lo afean.

Causaría sorpresa, de no ser enojosamente habitual, el desparpajo con el que los políticos anuncian millones y millones de euros en ayudas al sector agrario, en esta ocasión con motivo de la sequía que nos tiene en un brete a miles de explotaciones sobre todo de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón. Se les ha debido olvidar mandarme las gafas de realidad virtual, porque esos millones yo no los veo. Sólo veo la misma PAC (por cierto, un 15 % menos de la de hace 4 años) y que en todo caso me llegaría unas pocas semanas más tarde; la puerta abierta con los avales de SAECA para endeudarme más y darle a ganar más dinero a los bancos; no pagar impuestos por unos ingresos que no tendré y atrasar el pago de la seguridad social para abonarlo después todo de golpe. ¡Vamos… el cuponazo con paga extra! Leer Más…